Hasta donde llega mi memoria, he visto cactáceas en macetas, que
cuidaba mi Mamá. Tantas veces, las espinas se me clavaron en los
dedos. Sabía, que exigen muchos cuidados, porque a pesar de su
aspecto áspero, son muy delicadas, vulnerables. En México aprendí,
saborear los nopales. Libres de espinas, nutritivos y sabrosos. Creo,
que las cactáceas recuerdan mucho a las personas. A veces la vida
nos llena de espinas. Así nos defendemos y aislamos. Aunque
inaccesibles por fuera, permanecemos tiernos por dentro. Solo falta
la paciencia para llegar al corazón. En los intentos las espinas de
las traumas, malas experiencias, nos pueden lastimar mucho, pero vale
la pena intentar...
Feliz Viernes de ver más que las espinas.
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