Dicen que todas las máquinas y
los edificios necesitan el mantenimiento. También lo necesitamos
nosotros, pero muchas veces lo damos solamente por fuera y solamente
en lo físico cuidando nuestro aspecto, nuestra salud y forma física.
Es urgente e igual necesario otro tipo de mantenimiento y
restauración. Algo que toque lo profundo de nuestros sentimientos
que se nos bloquearon, sueños que se olvidaron, ideales que
terminaron ahogados en el pragmatismo. La restauración de nuestro
espíritu, de nuestra alma nos ayuda reiniciar los procesos detenidos
o fallidos y sentir que la vida fluye por nosotros para nosotros y a
través de nosotros.
Feliz
domingo de restauración.
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