La apertura
Aunque hay tantas profesiones en
el mundo, muchos nos convertimos en aduaneros. En vez de ayudar en
los encuentros y relaciones les ponemos trabas. Lo mismo nos pasa con
la felicidad que queremos esconder celosamente y cuando la escondemos
se nos atrofia, o la tristeza que ocultamos y cuando lo hacemos crece
y nos aplasta. Abre tu corazón tu mente y tus ojos. No cierres,
abre, no dificultes facilita. Veras como lo bueno crece y lo malo y
pesado disminuye al ser compartido. Es mucho más sencillo de lo que
nos imaginamos, aunque exige de nosotros algo de valor y tiene sus
riesgos. Mejor correrlos que cargar con todo en soledad separando
cerrando escondiendo.
Feliz
lunes de apertura.
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