Algunas veces sin pedir permiso
la vida nos empuja de la orilla al centro. En un instante nos
convertimos de los espectadores en los protagonistas. Como siempre el
cambio de lugar provoca el cambio de la perspectiva. Lo que era fácil
de ver y criticar estando fuera se vuelve complejo y complicado
estando dentro, cuando de ti dependen cambios y respuestas. Lo que
pasa que solo comprometiéndote, metiéndote dentro, arriesgándote a
equivocarse, puedes avanzar, puedes cambiar. No te quedes en la
orilla. Avanza consciente hacia los objetivos que tienes disfrutando
del proceso de todo el camino no dejando la alegría para después.
Feliz
martes de involucrarse.
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