Calor
Los días se deslizan como un
rosario entre los dedos. Uno solo se detiene por un instante pensando
en algo que ha pasado o algo que tiene que hacer. Los días calurosos
como estos queman un poco y no se quedan pegados al cuerpo ni a la
memoria. Con una ducha refrescante los queremos quitar de encima,
pero incluso en los días así ocurren cosas importantes en el
interior de las casas y en el interior de los silencios de las
personas que huyen del calor sofocante. Por eso es importante que el
calor no te anestesie que no pierdas la sensibilidad y la capacidad
de enfocar la atención. Necesitas de otros y ellos necesitan de ti.
Que el calor no derrita la comunicación y las buenas relaciones.
Feliz viernes de calor.
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