Los
veía con frecuencia, no era ciega. Coincidían en algunos espacios
al mismo tiempo. Situación que se repetía cada vez con más
frecuencia y ella cada vez más se acostumbraba a que estaban ahí.
Lo que la empezaba a preocupar es que ver no significa conocer. No
sabía nada de ellos, no conocía su historia, nunca compartía más
que el tiempo y el espacio. El conocimiento siempre cambia a las
personas, cambia su mirada su relación con los demás. Nos ayuda
entender mejor y valorar más. Siempre corremos el riesgo de que todo
lo que no es conocimiento puede ser suposición y prejuicio. Date
tiempo de ver a los que te rodean y a conocerlos mejor.
Feliz
martes de conocer a los que nos rodean.
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