Quiero hacer las cosas bien, busco la perfección y a veces me
estanco, me desanimo. Lo que hago no es perfecto y parece que ni se
acerca a serlo. Algo y Alguien me siguen empujando, no permite que
decaiga. Al repetir tantas veces mis intentos entre tantas cosas
imperfectas aparecen muchas aceptables e incluso muy buenas. Es el
milagro de la práctica que siempre acompaña a la maestría. Por eso
es tan importante no desanimarse en los inicios y perseguir los
sueños que llegaran a su cumplimiento. Los logros solo son
accesibles para los que intentan sin cesar, no se dejan vencer por un
fracaso, ni conforman y tranquilizan con un intento.
Feliz sábado de
intentos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario