domingo, 20 de agosto de 2023

Comunicar, no esperar.

Durante mucho tiempo me resistía a aceptar la cruda realidad del dicho: “El que no llora no mama”. Siempre creía en la generosidad humana. Hoy soy un beneficiario de esta generosidad máxima, que es el don de la nueva vida con un nuevo riñón, pero tengo que reconocer que la sabiduría popular no se equivoca. A veces por carácter, por educación, o porque pensamos que así debería ser, no expresamos nuestras necesidades, con la esperanza de que lo que nos rodean se den cuenta. El problema es que no vivimos entre adivinos, sino entre gente normal y corriente que nos quiere pero también tiene sus problemas y dificultades, sus propias luchas. ¿Cuánto sufrimiento y malestar se ahorraría si fuéramos capaces de expresar lo que necesitamos, lo que queremos? Sin esperar, sin culpar, sin sentir frustración que nosotros mismos provocamos. En hospital entre tantos pacientes uno no puede esperar que las enfermeras adivinen que se acuerden de todo, sin embargo a veces parece que lo esperamos, lo mismo en familia y entre amigos y compañeros en el trabajo. Para algo Dios nos dio la capacidad de hablar. Entre muchas cosas para comunicarnos y para que podamos expresar lo que necesitamos. No esperes habla, pide, avisa, haz saber.

Feliz domingo de comunicar.

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