Tantas personas se cruzan en nuestro camino, todos trayendo su equipaje. Unos han conseguido recolectar días buenos, frutas jugosas, otros, días malos que se escurrían entre sus dedos dejando un sabor amargo. Todos tienen algo que enseñarnos. Aunque a veces sus bocas callan con su vida nos gritan cosas que no siempre queremos oír. Hoy día es tan fácil anestesiar la conciencia. Nos acostumbramos que todo lo que vemos dura solo un instante, que no nos sorprenda que la vida nos pasa tan rápido, pues está formada por los instantes que vivimos, sentimos e ignoramos. Hoy es bueno dar las gracias por los que no podrán decir más, por los que han dejado hecho su camino. Tal vez pensar por un instante que estamos dejando nosotros. Puede ser que hay muchas cosas que no nos gustan y algo podemos hacer para cambiar. No solo preocuparse sino ocuparse de todo que está a nuestro alcance, es nuestra misión, es pasar por la vida viendo y sintiendo.
Feliz domingo de los que han partido y los que han quedado.



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