domingo, 11 de octubre de 2026

Sin insultos

Se le han perdido los frenos. Aprendió moverse sin ellos. Pensaba que disminuyendo la velocidad evitará el peligro. Así podría ser si fuera el único que se está moviendo, desplazando. Sin frenos se exponía a los choques rozaduras y peligros constantes tanto para él como para los demás que estaban en el camino. Con el tiempo veía que no solo han perdido los frenos sus ruedas, también su boca, de la cual salían palabras que antes nunca pronunciaba en voz alta y en público. Lo atribuía a los frenos de sus ruedas a otros que andaban descuidados en el mismo camino. Normalizaba lo que no era normal. Así el insulto habitó entre nosotros. Y lo que dicen arriba dicen abajo lo que dicen los adultos repiten los niños muchas veces con más crueldad al no tener idea de las consecuencias y al tomar a los adultos como ejemplo a seguir. Tienes derecho de desahogarte cuando te enojas. Usar el lenguaje que te parece correcto pero cuidado con normalizar el insulto, tomarlo como gracia porque un día regresará a ti redoblado y dolerá mucho.

Feliz domingo sin insulto.

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