jueves, 19 de agosto de 2021

Fuerza de un paseo

No tenía mucha paciencia. Eso de esperar quiero no era lo suyo. Demasiadas tensiones pasaban por su cuerpo, siempre oteando el horizonte como en busca de algún peligro. No sabía relajarse, su respiración, era la respiración de un hambriento, que lucha por las bocanadas del aire. Lo que en su cuerpo siempre provocaba la sensación de urgencia mezclada con el miedo por la carencia. Con personas así hay que darles posibilidad de sacar dentro toda su angustia, no interrumpir ni tratar de relativizar nada. Una vez dicha la última palabra, la última queja, la última lágrima hay que salir de paseo. Sin muchas palabras. Tratando de rimar los pasos con la respiración. Eso calma el alma y permite dar tiempo a los pensamientos, a las palabras. No menosprecies la fuerza sanadora de un paseo, ayuda al cuerpo y cura el alma.

Feliz jueves de paseo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario