jueves, 17 de febrero de 2022

Sanar heridas

No sabría decir el momento en que su vida se llenó de tantas heridas. Cada cambio implicaba un movimiento y cada movimiento dolía, pues removía una de las heridas, que nunca terminaba de cicatrizarse. Se consideraba una persona ágil, nada de torpeza, sin embargo no conseguía evitar el dolor que la envolvía. Parecía todo el tiempo acurrucada protegiéndose de posibles golpes y amenazas. Tanta herida repetida, al final deja de doler, convierte todo en un sordo dolor. Solo dando el tiempo permitiendo que se cicatrice, puede ayudar, pero normalmente sentimos es escozor de los recuerdos dolorosos y nos rascamos hasta arañar el alma. Calama tu espíritu, intenta, aunque sea tan complicado y veces al parecer imposible, reconciliarte con el pasado y descubre todo lo que vives cada día y lo que te espera escondido en las brumas del futuro que llegará.

Feliz jueves de sanar heridas.

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