Se han quedado las palabras en medio camino. Ya pensadas pero aún no dichas. Cuando se quedan así siempre se pueden hinchar provocando una sensación de asfixia. Es mejor pensar bien, con tiempo necesario para una buena reflexión y luego decir lo que pensamos. Comunicar y compartir porque nadie por mucho que nos quiera tiene capacidad de saberlo, adivinar. Normalmente la gente se entera cuando se lo decimos. No por su falta de atención o sensibilidad sino porque así funcionamos y por suerte todos tenemos nuestra área íntima en donde nadie tiene acceso y donde se gestan nuestros pensamientos sentimientos y palabras. Cuida esta área, y comunique lo que quieres que se sepa.
Feliz martes de sacar afuera.

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