Liz buscaba los espacios libres para poder respirar libremente. Sentía muchas veces que vive asfixiada, como encogida, presionada por tantas cosas pendientes, tantas cosas presentes. Al principio como todos acumulaba, pensando que va a necesitar cada una de las cosas nuevas. Su libertad la entregaba lentamente, embargando su felicidad. Cada vez más pendiente de que todo funcione, este conectado, tanga carga suficiente, olvidando su cuerpo. Hace tiempo que no ha sentido una brisa en su piel ni ha andado descalza o mojado sus pies en el agua de la orilla del mar, río, lago o arrollo. Cosas simples que no se sienten todos los días, pero siempre están en el peligro de no sentirlas nunca. Cuando nuestro mundo se llena de cosas y se vacía de vida y de personas. Al final desaparecemos nosotros mismos.
Feliz miércoles de espacio.

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