viernes, 6 de octubre de 2023

Ver bien

Muy pocos entendían su ceguera. No era problema de vista, porque ni gafas usaba. Lo suyo no era ni presbicia ni miopía. Aunque a veces si parecía que sufría una cierta modalidad de presbicia. Veía muy bien las cosas que estaban lejos de él. Las cosas que tenían otros, sus logros y sus éxitos. No era capaz de ver lo que tenía él. Lo que ha conseguido a lo largo de su vida. Incapaz de valorar el alcance de sus trabajos, importancia de sus amistades. El haber estado siempre dispuesto a responder cuando alguien necesitaba de él. La envidia con la que miraba a otros distorsionaba todo, sus relaciones y hasta su propia imagen. Nos puede pasar a todos, tan acostumbrados a las comunicaciones a la distancia, interesados en lo que ocurre en los lugares remotos, olvidando y hasta ignorando nuestra realidad de aquí y de ahora.

Feliz viernes sin presbicia.

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