No
es fácil comunicar cosas malas, pero tampoco es fácil comunicar
las buenas. Tenemos muchas cosas que nos frenan. Evitamos ser
demasiado expresivos, nos da
vergüenza y a veces miedo. El
problema que tenemos es que, si algo no vestimos en palabras, si no
lo narramos, si no lo
nombramos, muchas veces como
si no existiese. Es cierto que existen muchas formas, maneras de
comunicar, pero solo
usando las palabras, comunicamos más claro, comunicamos mejor y
podemos ser más precisos y evitar los malos entendidos. Tenemos
muchas palabras para expresar las mismas realidades. Somos los
responsables de elegir las mejores. Lo que mejor comunican, son menos
puntiagudas, menos hirientes. Hablemos como queremos que nos hablen,
escuchemos como queremos que nos escuchen.
Feliz
sábado de palabras.
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