martes, 10 de diciembre de 2024

Corregir el rumbo

Era muy atenta, trataba de controlar todo, encargarse de cada detalle. Lo que pasa que la vida no va por los caminos rectos. Los repentinos cambios de rumbo tienen sus consecuencias, que uno no puede ni prever ni controlar. Solo se puede aceptar. Una vez aceptando la nueva realidad, solía encontrar los nuevos caminos y rumbos que la acompañaban. No podemos pasar por la vida como un tren, que una vez puesto en marcha toma la velocidad y nadie lo puede detener. Más bien, tenemos que parecerse a un velero, que una vez perdido el viento que lo empujaba, espera para tomar otro viento favorable, corrigiendo necesariamente el rumbo. Todo lo que está en movimiento, tiene que tener la posibilidad de corregir el rumbo, si no la tiene, tarde o temprano chocara con algún obstáculo.

Feliz martes de corregir el rumbo.

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