Sopla
Sopla
y mueve. Quita todo el miedo de las olas de la historia. Comunica
cuando las palabras parecían alejar y confundir, él encuentra lo
que acerca y une. Invocado por unos casi olvidado por otros. Nadie lo
sabe definir con precisión porque no se puede definir lo que es
libre y en constante movimiento. No se ajusta a los moldes y se le
despegan todas las etiquetas que queremos poner. Se escapa de nuestra
tentación de domesticarlo de hacerlo nuestro cuando es de todos. Que
el Espíritu Santo sople enciende su fuego, guíe e ilumine entre
todas las encrucijadas de la vida, que nos haga libres y
responsables, que sepamos contagiar lo que hemos recibido.
Feliz
sábado de espera.
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