miércoles, 15 de julio de 2026

Saber leer y entender

Manuela, cuando era niña, no se podía permitir el lujo de comprar libros. En su casa hubo muchas necesidades mucho más urgentes y básicas. Por suerte en su casa, toda su infancia vivía con ellos la abuela. Una mujer que apenas sabía juntar letras, pero sabía leer a perfección el libro de la vida. Se fijaba en cada detalle, entendía cada mensaje que la naturaleza enviaba. Manuela aprendió leer con la abuela. En la escuela le enseñaron las letras, pero leer la vida con sus acontecimientos aprendió de abuela. Sabía que muchos textos se pueden corregir, reescribir. Lo que leemos puede tener continuación, no tiene que ser definitivo. Aunque siempre hay situaciones que son definitivas e inmutables, nuestra lectura de ellas puede cambiar gracias a nuestra capacidad de leer los acontecimientos de la vida y descubrir diferentes matices. Si alguna vez en la vida has encontrado gente humilde y sencilla, sabes de que capacidad de lectura y que sabiduría estos hablando.

Feliz miércoles de lectura.

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