miércoles, 22 de julio de 2026

Última ancla



Esther se ha cansado. No sabía decir si estaba más cansado su cuerpo o su alma. Es cierto que en estos años el cuerpo se ha enfermado constantemente. No salía de una y se metía en otra. No se podía quejar ni de atención ni de cuidados. Pero se ha cansado, con las últimas noticias no sabía si podrá más. Sentía que su cuerpo ha llegado a lo que llaman: cansancio de los materiales. No veía mucho sentido en someterse a otro tratamiento, sabiendo que después de ese iban a venir otros. Que eso es solo prolongar el declive. Necesitaba urgentemente encontrar motivos para seguir remando. Aquí para nada servían los cálculos. Tenía la sensación que a pocos importaba lo que sentía, lo que realmente la dolía. Pero había unas personas que siempre estaban a su lado. Muchas veces con miradas tristes, al sentir la impotencia de no poder hacer más. Tal vez ellos sus miradas sus gestos sus palabras eran la única ancla que la tenía amarada a la vida con la esperanza de otros día de risas compartidas y momentos de paz. Puede ser que no era mucho, pero era lo suficiente para dar un paso más con esperanza.

Feliz miércoles de la última ancla.

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