Estar juntos, simplemente juntos. Hablar sin parar y quedarse en silencio. Mirando, escuchando y sintiendo. Después de tanto tiempo, el estar tiene un valor incalculable, cuando sentimos que la vida nos ha cortado un ala, nos abrazamos a otros para poder volar. No es fácil levantar el vuelo pero es posible. Se necesita la sincronización y la confianza. No es asunto de uno solo, sino de los dos, que se vuelven uno. Aunque escasea la confianza, es bueno practicarla con sumo cuidado, porque si no, nos condenamos a no levantarnos del nivel más bajo en donde siempre va a existir el fango. Levanta la cabeza y mira el cielo que te pertenece, en él hay lugar para todos los sueños y todos los encuentros.
Feliz miércoles de volar.

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