Vivimos en una sociedad que por un lado es demasiado sedentaria y por otro lado hiperactiva. Tanto lo uno como lo otro perjudica nuestra salud. Lo más fácil sería decir que se necesita el punto medio y sería cierto pero no es suficiente. En la vida de todos es muy importante la actividad y es un remedio contra muchos males que nos acechan. Lo que necesitamos también todos es una quietud. No se trata de no hacer nada, ser pasivos. Se trata de una quietud reflexiva con una capacidad de observación y tiempo de ponernos preguntas directas sobre ¿cómo nos sentimos? ¿Qué sentimos? y ¿qué sentimos que nos hace falta? ¿Qué duele e incómoda? Al contar con tiempo para estás preguntas y buscar las respuestas podemos atender mejor y entender más de los procesos que vivimos y situaciones por las que estamos pasando. Este tipo de quietud no es sedentarismo enfermizo sino un momento de descanso terapéutico. Practícalo y vive vida plana con todos tus sentidos.
Feliz sábado de quietud.

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