domingo, 4 de agosto de 2024

Desierto

Su vida parecía un desierto. Aparentemente no había nada y tenía la sensación que le hacían falta tantas cosas. Tenía bastante tiempo de quejarse en general, sin mirar bien a los detalles. Hoy tomó la decisión de mirar más de cerca sus carencias y sus necesidades. Hizo un pequeño ejercicio de imaginarse el desierto y todas las cosas que uno necesita para sobrevivir en él. Lo primero que descubrió que no le faltaba el alimento. No pasaba ni hambre ni sed. Lo que le faltaba era la presencia de las personas que amaba. Se dio cuenta que su hambre y sed más bien era de cosas no tan materiales, que las necesidades básicas superan mucho lo visible. Tenía hambre y sed de encuentro, de un abrazo, de una conversación sincera, sin miedo de ser juzgada, sin necesidad de debatir, con el deseo de ser simplemente escuchada. Así que tenía mucho, pero le faltaba lo que para su felicidad resultaba ser más importante. ¿Hambre y sed de qué tienes tú?

Feliz domingo de desierto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario