Tantos círculos viciosos había en su vida que uniéndose cada
cierto tiempo se convertían en verdaderas cadenas. Siempre una cosa
lleva a otra como se suele decir, lo que pasa que por alguna razón
misteriosa eso ocurre cuando nos hundimos más, cuando un problema
arrastra a otro. Pocas veces ocurre cuando queremos salir de un
atolladero. Gregorio miraba su vida y se preguntaba que círculo
debería romper primero. Lo normal es que nos queremos enfrentar al
más importante, al que más nos perjudica. Muchas veces éste está
muy bien blindado y nos estamos exponiendo a un fracaso y cuando
fracasamos al inicio no intentamos después. Tal vez sería mejor
empezar con el más sencillo, el que está más al alcance de
nuestras manos. Un pequeño éxito al inicio siempre anima para
intentar más. Enfrentarse a lo más complicado. Cuando un eslabón
de la cadena se debilita, se debilita toda la cadena.
Feliz viernes de
círculos viciosos.
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