Según dicen no hay mal que por bien no venga. Cuando ya pasó el peligro de la caída, fractura y deshidratación. Una vez seguro y bien ubicado, empecé avanzar a lo largo de arroyo, que a cada paso me regalaba unas vistas hermosas. La idea era llegar a un lugar muy concreto y por las cosas de la vida pude conocer todo recorrido que no hacía otra cosa que aumentar mi admiración por la belleza de la creación. Una vez más pude descubrir las lajas de piedra que no pueden dejar a uno indiferente. Uno de los errores fue no llevar agua estar tan deshidratado, pero estando a lado del cauce de agua, me tranquilizaba. Subiendo tenía miedo de que me puede dar golpe de calor. Sobre todo cuando bañado de sudor sin fuerza en las piernas empecé sentirme confundido, sin poder pensar en una manera ordenada, sin saber lo que debería hacer. Pasado este peligro, cada paso me acercaba a la carretera, me acercaba a casa. Me sentía seguro, aunque agotado, cansado, hasta avergonzado por mi estado. Dejando eso a un lado, empecé detenerme con más frecuencia para descansar y también para disfrutar de los lugares hermosos por los que me tocaba pasar. Después de llegar a casa, bañarme y tomar mucho suero oral para hidratarme, fui a centro de salud para comprobar que estoy vivo, entero y con hambre. Todo quedo en susto risas y una aventura que contar. Otra enseñanza buena sobre la vida, el camino que ignorabas puede ser igual de hermoso que el que deseabas. Las otras posibilidades pueden ser mucho mejores que las posibilidades en las que nos obstinamos tanto. Siempre hay varios caminos para llegar al mismo destino. En cada uno de ellos hay cosas por descubrir sobre el camino y sobre nosotros mismos.
Feliz lunes de nuevos caminos.





No hay comentarios:
Publicar un comentario