miércoles, 10 de septiembre de 2025

La vereda mágica








Llegar al Cementerio era un objetivo, pero había otro objetivo que me llenaba de ilusión. Llegar a un arroyo y una cascadas que están más bajo que el camposanto. En aquella caminata de hace 30 años perdiendo la respiración tuve que cruzar el arroyo acompañado por dos señores mayores que iban con paso ligero y yo detrás con la mitad de edad que ellos perdiendo el aliento. Aquel arroyo me cautivo. El sonido del agua y la belleza de todo alrededor. Regresaba al lugar con frecuencia, pero hace 23 años no pisaba aquellos caminos y no sabía si voy a encontrar la vereda. Milagrosamente la encontré. Cada paso me acercaba a la música del agua. Sentía tanta emoción que olvidé cuidar los detalles para poder regresar por el mismo camino. De eso hablaré más tarde. Toda la belleza que me rodeaba me cautivaba. No cabía ni en los ojos ni en el corazón. He descubierto que a veces es mucho más fácil llegar a un lugar que salir de él. Nos pasa con frecuencia en la vida, que nos metemos en una situación y luego no sabemos cómo salir de ella. Por eso tenemos que cuidar todos los detalles todos los pasos que damos para poder desandar y deshacer algunas cosas que no nos dan lo que esperamos. Pero hoy quedo con la alegría de la llegada. Otro día hablaré de la belleza del lugar y al final de las dificultades de la salida cuando me había perdido completamente.

Feliz miércoles de la vereda mágica.

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