Feliz miércoles recogiendo recuerdos de amor.
miércoles, 20 de enero de 2021
Sofía
Sofía
ha sido la primera que me dio calor, me dio de comer y me hablo con
suavidad y amor. La que supo trabajar sacando adelante la familia con
mi padre trabajando lejos hasta su cambio de lugar de trabajo. Con
ella aprendí hablar la lengua materna – el polaco. La misma lengua
que le costó una paliza en segunda guerra mundial al decir en
polaco, en el baño de la escuela, a su amiga “tengo hambre” algo
que era prohibido, solo era permitido hablar alemán. Me acompañaba
hacer las tareas, me enseñaba hacer el pastel de manzana. Nunca se
oponía a mis paseos por el bosque, a mis sueños de ser marinero,
aunque le costaba imaginarse tener a un hijo lejos de casa. No llegue
ser marinero, me convertí en misionero, pero ella fue el faro que
siempre me llevaba al puerto seguro, a la casa. A distancia presentía
mis problemas de salud. Era ella la confidente de mis dudas. La única
mujer de la casa hasta la aparición de mis queridas cuñadas y luego
mi única sobrina. No era perfecta por eso era tan querida. La
enfermedad la fue apagando desgastando. Sufría tanto con sus
fantasmas problemas de memoria. Tuvo que aparecer el maldito virus
que la venció físicamente. Gracias a Dios en la Huasteca aprendí
que los que se van no se van lejos se van de nuestros ojos. Regresan
a la armonía inicial junto a Dios. Decía Facundo Cabral “No
perdiste a nadie, el que murió, simplemente se adelantó, porque
para allá vamos todos. Además lo mejor de él, el amor, sigue en tu
corazón”. Es lo que vivo y siento.
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