Marta trataba de tener todo bajo control. Casi siempre lo ha conseguido. Parecía ser una persona metódica, algunos incluso le acusaban de fría y calculadora. No era cierto aunque realmente un era una persona exaltada. Lo único que se escapaba de su control eran sus suspiros. Los suspiros capaces de escaparse a cada hora en cualquier lugar, que a veces unían dos orillas del océano, volando en el tiempo y en el espacio. Igual acariciaban un recuerdo de lo que pasó ayer, hace un año o hace muchos, como tocaban la esperanza que envolvía algo que nos espera en el futuro, más o menos remoto. Los suspiros vinculados a los tiempos, momentos, lugares y personas. No se dejan cerrar en el corazón, no se dejan domar por el cuidado y la prudencia. Se van volando conectando, haciendo presente.
Feliz jueves de suspiros.

No hay comentarios:
Publicar un comentario