Antes de dar los siguientes pasos, se sentó un rato para recuperar el aliento. La vida no le ha ahorrado sustos ni experiencias. Todas parecían ser contrarias a lo que ella ha planeado y soñado. Costaba entender el “por qué” y estaba muy lejos de ver el “para que”, sin embargo de lo que parecía ser un motón de pedazos de felicidad, uniendo y ordenando las teselas aparecía su mosaico. Y como pasa con los mosaicos y pinturas de los impresionistas, se ven mejor desde la distancia. Parándose y mirando desde la distancia veía como misteriosamente encajan sus pedazos. Date un tiempo para mirar y descubrir. No tengas prisa de entender. Trata de sentir, vivir con gratitud y apreciar cada oportunidad. Nunca, mientras late nuestro corazón se termina nuestro aprendizaje.
Feliz martes de parada.

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