viernes, 4 de marzo de 2022

Cuentas y cuentos

Sin mirar el calendario hace una semana llegue a las 300 sesiones de diálisis. Cuando hago las cuentas sé que esto significa 600 agujas en mi vena. 1200 horas de sesión de bombeo constante de mi sangre que pasa por dializador. Lo que pasa que las estadísticas no dan nada más que números. No dicen nada de la gente con la que comparto mi tiempo 3 veces a la semana, sin importar el clima la salud o las ganas, gente que son más que compañeros que se vuelven amigos y participan en el mismo viaje. Por eso te entienden mejor cuando te duele, cuando no tienes fuerza, cuando te mareas o tienes un sangrado. A veces cuesta explicar el día después cuando el cuerpo no da, y aunque uno no hizo nada siente que no tiene fuerzas ni estar de pie. Sobre todo porque otro día uno está lleno de energía entusiasmo hace caminatas y deporte trabaja a toda máquina. Que importante saber esperar y no desesperar. Duele ver cómo iban partiendo algunos de entre nosotros por covid por otras enfermedades y la felicidad compartida con los que fueron trasplantados. Ya lo dije varias veces para mí un tiempo regalado y bendecido para la lectura. Para viajar en el tiempo y espacio a través de las páginas de los libros que puedo leer, cuando la sesión no es pesada y hay fuerzas para eso, que por suerte es la mayoría de las veces. Seguiré contando mis aventuras. Antes de empezar diálisis nunca pensé que se puede ser tan activo y tener tantas cosas que hacer. No hay tiempo para estar enfermo. Uno solo atiende los problemas de salud.

Feliz viernes de cuentas y cuentos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario