Era muy difícil no emocionarse, cuando las ruedas de la camioneta, estaban pisando el camino que tantas veces he recorrido, saliendo y regresando de las comunidades. El camino, que cada uno de nosotros llama: “camino a mi casa”. A pesar de tantos años de aparente ausencia, la sensación fue la misma. Sentía, que regresaba al lugar que me vio crecer como persona. Adquirir las primeras experiencias y cometer los primeros errores. Como he dicho un día. Los que tenían poder, podían sacar mi cuerpo de la Huasteca, pero no podían sacar a la Huasteca de mi corazón. Puede ser, que sea muy pretensioso con estas palabras. No tengo derecho de apropiarme de nada, pero aquí me han enseñado a caminar, a hablar, a escuchar, a no tener prisa y a estar con la gente. Así que al bajar de la camioneta, automáticamente y de una manera muy natural, empecé a recorrer los caminos, para salir al encuentro de la gente. Experiencia inolvidable. Nada se había interrumpido, todo sigue resonando en el corazón y en la memoria. Lo que más alegría me da, era descubrir, que es la memoria compartida.
Feliz miércoles de camino a casa.


Que Bonito
ResponderEliminarComparto que los sueños se cumplen, anhelaba darte un abrazo interminable, eso de haber cruzado fronteras para estar, sentir, oler, disfrutar recuerdos del pasado que se hacen presente, es lo máximo.
ResponderEliminarMás aún cuando se tiene buena compañía como la tuya.
Agradecida con tu retorno a ésta, siempre tu casa, bienvenido eternamente.
Berna :)