No se puede caminar por estos caminos sin recordar ni emocionarse pensando en todos los que partieron a otro lado de la vida. Siempre somos una cosecha un fruto de una siembra que fue hecha y cuidada durante muchos años. Lo que somos y la tierra que tenemos es el fruto de trabajo de ellos. Se van demasiado pronto, muchas veces no les alcanzamos de decir gracias, que es lo mínimo que se merecen. Se fueron muchos de los que conocía. Demasiados, quedaron muchas conversaciones no concluidas, risas no reídas y lágrimas no lloradas. No pude no ir hacia el panteón para decirles gracias y que aquí estoy de nuevo recorriendo los mismos caminos que ellos me abrieron y enseñaron. El café a las 10 también va por ellos, siempre tienen un lagar en la mesa en el corazón y en la memoria. Viendo la belleza que nos rodea, solo podemos sentirnos agradecidos. No nos hemos parado, sino seguimos avanzando, así como ellos siempre nos han enseñado.
Feliz sábado de recuerdo y presencia.


Este poste me recuerda el canto: Te presentamos el vino y el pan, tiene una frase que dice: Fruto de la tierra y del trabajo de los hombres.
ResponderEliminarEso es muy real, siempre es importante agradecer por todo y a todos por las buenas experiencias compartidas.
Eternamente agradecida contigo, por impulsarme y enseñarme la simpleza que es llegar a ser felices con la vida misma 🙏
Gracias, gracias, gracias.
Berna :)