Lo de los caminos nunca queda sin cambio. Los ya conocidos siempre nos llevan a los nuevos por conocer. Tenía algo muy especial aquel paseo con los amigos con los que compartí la parte de la adolescencia y ahora me ha tocado compartir la vida adulta. Caminamos viendo como cambiaba el paisaje. Reconociendo y recordado en cada paso las huellas de aquellos tiempos que compartimos. Las primeras salidas para bañarse en el arroyo. Sin lugar de dudas hemos visto muchos cambios, pero también vimos lo que queda en su lugar. El arroyo, los caminos que nos llevaron a él, la amistad que nos une y que va más allá de un lugar una cosa. En las calles se recogen las risas los saludos y las emociones. Puede ser que seamos los jóvenes, veteranos – veteranos, pero hay cosas que no envejecen en nosotros. Las ganas de compartir un rico café con pan dulce, y todo lo que se puede comer. Pues los primeros pasos nos llevaron a deliciosas enchiladas que misteriosamente desaparecían de nuestros platos. Todo parece tan único y especial, que no se puede entender la sensación de que eso solo es un principio. Pues nos quedaron tantas cosas por compartir tantos sabores por descubrir. No importa que vaciando los platos parezcamos aspiradoras humanas, si lo que aspiramos es amistad que siempre tiene buen sabor. A todos los que estuvieron y a los que no pudieron estar, les digo una vez más gracias. Todo fue delicioso.
Feliz lunes de caminos conocidos y desconocidos.



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