Antes de salir de México quería llenar mis ojos de colores del arte. No se me ocurrió mejor lugar que el mercado de la Ciudadela. Tantas veces había recorrido sus puestos hace muchos años. La visita ayudo ordenar las cosas, la emociones disfrutar de la belleza del arte, que llaman artesanía, porque lo hace gente sencilla. Mucho color y sabor a tradición. Los ojos bailan en los puestos así como bailan las emociones. Uno no puede llevar todo lo que quiere, pero sabe dónde lo puede buscar. La expresión y experiencia de los artistas que pasa de generación a generación. Es difícil pasar indiferente. A uno le pueden gustar más o menos algunas cosas, pero siempre captaran la atención por sus formas y coloridos. Se conectan con todas las culturas del mundo que en genuina creación del arte crean formas y coloridos inolvidables, irrepetibles. Se pueden masificar por el comercio o por el turismo pero guardan en si esta chispa que los vio nacer, que hace que brillan e iluminan la vida de los que entran en contacto con ellos.
Feliz jueves de arte y colores.







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