Los colores de Irlanda invitan a la alegría, a la música y a la meditación. Explican mucho de lo que hemos heredado de los celtas. Hay ahí la austeridad y la riqueza. Lo simple y lo sofisticado. Una maravillosa composición de agua tierra aire y luz, que juegan a cada rato sorprendiendo en todas las posibles direcciones. Nada está asegurado cuando se trata de tiempo, pero todo se acomoda a cualquier variedad, el constante latir de la vida en los lugares poblados y despoblados, en lo inhóspito y en lo más frondoso. El cielo toca la tierra y el agua y hace bailar a los vientos en las rocas practican su eterno irish tap dance. Es una bendición poder conocerlo y aprender a buscar en todos los lugares en las que vivimos las mismas maravillas los mismos milagros de la vida.
Feliz sábado de cambios milagrosos.


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