Las
vueltas a la casa traen los milagros de encuentro. Estamos los que
estuvimos antes en las fotos de pasado. La vida nos marca con las
líneas que recorren nuestra piel y pinta nuestro cabello o nosotros
lo pintamos. Todos con su equipaje del viaje de la vida que son sus
experiencias. Las cosas que se puede compartir porque sentimos que
las entenderán todos y las otras que se hicieron tan nuestras que se
quedan muy dentro sin meterse en todas las conversaciones. Salen
cuando llega su tiempo, cuando tienen seguridad de ser escuchadas,
sin seguridad que serán entendidas. El regreso a la casa, al hogar
es como acercarse a la hoguera que ilumina más y da calor a los
recuerdos a las miradas y a las palabras. A veces aparecen acaloradas
discusiones y a veces uno se queda en el silencio mirando y
escuchando. Todo calma la agitación ajetreo de la vida diaria. Si
puedes regálate el tiempo especial de regresar a la casa para
encontrarte contigo mismo y con tu pasado y presente.
Feliz
viernes de regreso.

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