El
río siempre trae aguas nuevas aunque uno se siente siempre en la
misma orilla. Viene, agua va y nosotros miramos su recorrer. Podemos
quedar mirando, a una segura distancia sin ni siquiera salpicarse con
sus gotas o podemos sumergirse en ella. Flotar en la dirección en
la que ella nos lleve. Todo depende de nuestras decisiones y
disponibilidades. Lo único que no podemos es detener su fluir. Para
el bien o para el mal siempre está avanzando cambiando el tiempo
trayendo en frescor de lo nuevo y diferente enseñándonos que
tenemos que ser conscientes de los cambios de las despedidas de las
cosas que se alejan que se van pero que siempre llegarán otras para
ocupar un nuevo lugar frente a nosotros en nuestra vida. Que el agua
apague tu sed te refresque y enseñe a vivir más consciente.
Feliz
martes de junto al agua.

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