Un
detalle vagaba sin dueño por las calles. Era muy sencillo, no
llamaba mucha atención, pero los que entraban en contacto con él se
sorprendían de su fuerza, su importancia. Venía muy bien en
relaciones de cada pareja que sentía que algo se enfría o que la
rutina provoca muchos sinsabores. Parecía perfecto para los amigos
que se han distanciado u pasaron por un mal entendido para retomar
la relación y empezar a una conversación. Un detalle que podía
tomar mil formas y expresarse de mil maneras. Un gesto, unas
palabras, una invitación, un regalo y mucho más todo convertido en
detalle sabía a puerta abierta, mesa preparada, corazón sensible,
disposición para continuar construyendo la felicidad que también se
entiende como una serie de detalles que causan emociones. Adopta los
detalles y dales buen uso.
Feliz
sábado de detalles.

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