Hay cosas que nos endurecen en la vida. Lo duro se vuelve con el tiempo insensible e inflexible. Se necesita una buena dosis de ternura y cariño, paciencia y perseverancia, para ablandarlo todo de nuevo. Junto a este proceso de suavizar y ablandar debería ir otro de la revisión de las causas de nuestro endurecimiento. ¿Cuántas heridas, fracasos hay detrás de eso? El proceso va lento, pero seguro. Si ciertas causas persisten, primero hay que ocuparse de ellas, no sería que vamos a querer de enfriar, lo que se está calentando. Hay que mirar con una mirada amplia, no cerrarse en el recuento de los daños, ni en el reparto de las culpas. Solo mirando el interior podemos empezar a ver la generosidad y todas las cosas bellas que existen, mucho más escondidas y silenciosas de estas que nos endurecieron en la vida. Haz el intento y no permitas que se endurezca tu corazón y tu espíritu.
Feliz domingo de ablandar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario