jueves, 23 de julio de 2020

Despertando


Los días de vacaciones o de calor, le invadía una cierta pereza. No solo tardaba de levantarse de la cama, sino que también tardaba de despertar sus sentimientos. Sin ellos parecía un zombi. Los sentimientos se despertaban lentamente y según cierta orden, que él les imponía. De ese orden dependía cómo iba a vivir el resto del día. Algunas veces lo primero que despertaba era la irritación, las quejas constantes sobre todo y todos, otras veces despertaba la gratitud, la capacidad de sorprenderse y maravillarse por cada rayo del sol. Hace bien, y ayuda vivir cada día, ordenar por la mañana los sentimientos. Hacer algo al respeto de los que lastiman y duelen, y disfrutar de los que dan la felicidad y alegría. Cuando sientes que las cosas se te escapan de las manos desde que abriste lo ojos, revisa si te despertaste bien, y corrige lo que está mal.

Feliz jueves de buen despertar.

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