Hay algo que nos endurece, que nos hace poco profundos. Algo que no permite que nada ni nadie eche raíces de amistad y relaciones profundas, porque cuando se acercan reciben golpes pinchazos que hacen heridas, se topan con sequedad y frialdad. Eso provoca que nada crece, todo queda igual, como en un cuadro de naturaleza muerta. Sin embargo la vida no es así, la vida es dinámica y desafiante. Somos los receptores, los transmisores y los dadores. Las relaciones provocan conexiones por las que fluyen los sentimientos, acontecen las experiencias, se enriquecen nuestras vidas. Por eso es tan importante descubrir las causas de endurecimiento y tratar de ablandar algo, abrir un poco, arriesgar aunque sea por un rato. Que gane en nosotros lo que nos une y no lo que nos separa.
Feliz domingo de ablandar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario