La semilla crece desde dentro se queda en el corazón de la fruta. No queda fácilmente a descubierto. Se necesita tiempo para poder ver y observar el proceso de crecimiento. Los impacientes pueden dudar de su existencia y de su eficacia. Muchas personas llevan dentro las mejores semillas bastante cubiertas de gestos sencillos y cotidianos. Cuando se les da confianza y condiciones adecuadas se hacen visibles, se desarrollan y crecen. Los que quieren resultados inmediatos, eficacia automática condenan a muchas personas valiosas a marginación. La paciencia, respeto a los ritmos y los procesos, trae frutos buenos, dulces y duraderos que crecen se desarrollan hasta alcanzar su madurez. Demos posibilidad y visibilidad a lo valioso y escondido que está en nosotros y entre nosotros.
Feliz miércoles de crecimiento.

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