miércoles, 1 de julio de 2020

Palabas


No pretendía ser elocuente y admirado, ni escuchado por multitudes. Al contrario quería poder hablar en la intimidad y en el anonimato, algo parecido al anonimato de una radio, donde lo que cuenta es la voz y las palabras, el mensaje que se da. Nada distrae con formas ni poses. Sentía que mientras más desde dentro sale lo que dice, más adentro llega en los que escuchan. Porque las palabras traen y atraen sentimientos y esos a su vez reacciones sensaciones de bienestar o malestar. Siempre existe el riesgo que lo que para unos es importante, para otros no lo es. Lo que pasa que el interés se despierta con palabras adecuadas y el entusiasmo del que habla. Es el gran desafío y el gran misterio cómo van y qué provocan nuestras palabras. Seamos conscientes que no siempre los demás van a sentir lo que sentimos nosotros y lo que para uno es habitual o neutro a otro puede doler y lastimar mucho. Cuidemos nuestras palabras.

Feliz miércoles de palabras

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