Mucho discutían en su casa. Todo acerca de las compras. A cada uno de ellos se le ocurría otra idea. Según sus argumentos, todo era necesario, era bueno, era de moda, todos ya lo tenían menos ellos. Su casa ya no podía tragar más cosas, todos los espacios de asfixiaban. Ellos seguían comprando más. Conscientes que no usaban nunca la mayoría de los novedosos electrodomésticos haciendo las cosas como las han hecho toda la vida. Buscaban en la posesión, en la acumulación alguna aunque sea pequeña dosis de felicidad. No la encontraban, pues no era eso lo que necesitaban sus vidas agitadas. Era otra cosa que no se vende ni se compra. Un poco de paz, una buena dosis de comunicación y un sentido en sus vidas al que dedicar tiempo esfuerzos y energías. Los hijos crecían la casa se quedaba vacía y no servía para nada llenarla de cosas. Felices los que trabajan por la paz y la justicia. Aún queda tanto por hacer. Comprométete.
Feliz sábado con sentido.

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