Algunos
domingos de Belinda, eran un poco extraños. Suspendidos en el aire,
como globos llenos de ilusiones. Se ponían en el medio, entre la
semana que ya se terminaba y la que estaba por empezar. Atrás
quedaban algunas cosas, delante aparecían otras nuevas. Por eso
Belinda, con mucho cuidado, procuraba cerrar las puertas de ayer,
antes de abrir las de mañana. No le gustaban las corrientes del
aire, que mueven todo, sacando las cosas de su lugar, provocando una
total confusión. No lleves a la nueva semana que está por llegar,
lo que no te sirvió, en la que ya pasó. Aprovecha los domingos para
ubicar bien las cosas y los sentimientos.
Feliz
Domingo sin corrientes del aire.
No hay comentarios:
Publicar un comentario