La vida nos lleva a muchos lugares, más o menos distantes de
nuestra casa familiar. Si tuvimos la oportunidad de tener una
infancia feliz, sin sobresaltos y traumas, a este lugar, real e
imaginario, anidado en nuestros recuerdos, queremos regresar con
frecuencia. Es bueno, definir nuestra raíz, para permitir a crecer,
a toda nuestra vida. Alimentar nuestros quehaceres, con la savia de
nuestra identidad, dando así a todo lo que hacemos, nuestro sello
personal. No nos avergoncemos, si venimos de pueblos chicos, familias
humildes, pues solamente ahí y no en otro lugar, está nuestra
fuente, nuestro pozo. Solo de ahí podemos sacar la seguridad, la fe
en nosotros mismos, que nos permite vivir, en todas partes del mundo.
Feliz Viernes de buscar el pozo.

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