La confianza dada se convierte en la confianza recibida. Sorprende quienes nos la ofrecen y como puede acortar las distancias y facilitar la comunicación. Implica ciertos riesgos. Uno confiando, espera no ser lastimado, y los que confían esperan lo mismo. Nos damos este crédito, disfrutando de la cercanía. Los domingos son perfectos para revisar nuestra confianza, la dirigida hacia nosotros mismos y la dirigida hacia los demás. Si hay algo que impide la confianza, si hay miedo de ser lastimados, por la frescura de las heridas, es bueno saberlo, hablar, curar. La vida, la relación sin confianza, lleva semillas de sufrimiento que pueden brotar.
Feliz Domingo de Confianza.
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Confianzaa!! Que linda foto... que pachaa.. minana el pajalitoooo
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