martes, 24 de noviembre de 2020

El buen amanecer

Le gustaba mucho a Ana levantarse temprano y esperar el día, no quería que el día la espere a ella. Miraba por la ventana la oscuridad que empezaba a disiparse y las cosas empezaban a tomar formas aun olvidando sus colores y sus distancias reales. Entre sorbo y sorbo de su café, té o mate preferido el día empezaba asomarse por su ventana y ella a decidir cómo lo va a vivir. Al levantarse temprano y no tener prisa, una de las cosas que podía renunciar, eran las prisas y las quejas por el tiempo. La hora le daba la posibilidad de saborear la aparición de los colores que eran como los diferentes sabores de la vida y dar los pasos necesarios para acercarse más a sus sueños y proyectos. Cuando uno se levanta tarde empujado por las prisas, tensionado por los atrasos, todo le viene de golpe y no disfruta nada, no mira, no contempla, no piensa, no saborea. Es que no tiene tiempo. De vez en cuando date el lujo de levantarte temprano y empezar bien el día saboreando del amanecer. Eres tú quien va a decidir y no tus prisas.

Feliz miércoles de buen amanecer.

No hay comentarios:

Publicar un comentario