Cuando la situación aprieta es bueno buscar la ayuda. A veces no se sabe ni cómo ni a quién. Puede ser una búsqueda a tientas. No importa, lo que importa es que uno se mueve, con la fe de que eso tiene sentido, porque siempre habrá alguien que al fin escuche y responda, tome en cuenta y no se quede indiferente. Entre los gritos con palabras de desesperación y angustia, habrá gritos de silencio cuando todo se apaga incluso la voz, las palabras. Trata de ser atento a los gritos de todo tipo que pueda haber a tu alrededor. Puede ser que la persona que está a tu lado y dirige hacia ti su grito de pedido de ayuda, tiene más fe en ti que tú tienes en ti mismo. Ella o él sabe que eres capaz que puedes solo tienes que querer. Responde con fe que han puesto en ti. Verás los resultados.
Feliz domingo de fe.

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