Se fue otra voz, otro profeta: Pedro Casaldáliga. Se fue a la otra orilla en donde está la Paz y la Vida. Donde hasta las cosas que aquí parecían pequeñas se escriben con mayúscula y lo que parecía lejano es cercano e inmediato, porque ya está liberado del tiempo, que le pesaba demasiado. Todos tenemos otras orillas en la vida, las de más allá y las de más acá. Cruzar, siempre exige la confianza. Es un riesgo sin el que no hay movimiento. Hemos de ejercitar la confianza unida a la paz generosa. En los tiempos turbulentos que vivimos, cuando todo y nada tenemos claro. Hay que escuchar las voces de los que ya caminaron, compañeros y mártires de la caminata. Al fin todos hemos aprendido que “no hay camino se hace el camino al andar”.
Feliz domingo de estar en camino.
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